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El INDEC informó que la inflación de agosto fue del 7%

por JULIO ALBORNOZ

De esta manera, el dato del mes pasado fue mayor al índice de marzo (6,7%) pero menor al 7,4% de julio. En los primeros ocho meses del año, la inflación acumula un 56,4%, siempre según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

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La inflación no para de subir en Argentina y en agosto, la suba fue del 7%, y aunque se detuvo algo con respecto de julio, momento en el que llegó a su máximo nivel en 20 años (7,4%), la situación sigue siendo muy complicada, ya que nadie con cierto grado de seriedad puede explicarla más allá de una puja de distribución de renta, con un empresariado concentrador, monopólico y que no duda en someter a una situación desesperante a buena parte de la pòblación con tar de mejorar sus beneficios, asegurar royalties para sus casas matrices, o refugiar una colosal ganancia extraordinaria en cuentas en el exterior, luego de hacer pasar el dinero por el filtro de la tan amada “contabilidad inteligente”, que no es más que trampas para evadir y luego llevar el fruto del delito a algún refugio de delincuentes al extranjero.

Por ello, habiendo arreglado muchos de los asuntos que otrora hubiesen sido motivo para aumentar precios, cediendo muchas veces (equivocadamente a mi humilde entender) el gobierno a sus exigencias, fueron alimentando a un perro en un asado: nunca se llena, siempre va a querer más. Y mientras, la inflación ya se encuentra en un 78,5% anual, el registro más alto en tres décadas, según informó el INDEC. Tan solo en los primeros ocho meses de este 2022, suma un acumulado del 56,4%.

Los rubros que más subieron este mes fueron Prendas de vestir y calzado (9,9%), Bienes y servicios varios (8,7%), y Equipamiento y mantenimiento del hogar (8,4%, por la incidencia del aumento salarial de trabajadores de casas particulares).

 

También incidieron de manera importante Servicios de Salud (5,7%, por la suba de la cuota de medicina prepaga), los aumentos en los servicios de agua y electricidad en ciertas regiones del país, cuestión que incidió negativamente en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (5,5%); la telefonía móvil (que debemos agradecer a nuestra justicia con su cautelar a Telecom, o sea Clarín), reflejada en Comunicación (4,1%); y el rubro  Transporte (6,8%), en el que el aumento se genero por el alza del valor del transporte público y la suba de los  combustibles. Pero la mayor (y más grave) incidencia se vio reflejada en el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas (7,1%), con importantes aumentos (algunos de primera necesidad) en Verduras, tubérculos y legumbres; Azúcar, dulces, chocolate, golosinas; Frutas; Aceites, grasas y manteca; y Leche, productos lácteos y huevos. 

A nivel de categorías, Estacionales (8,7%) lideró el alza –explicada, en parte, por las mencionadas subas en Prendas de vestir y calzado, en Frutas y en Verduras, tubérculos y legumbres–, seguida por el IPC Núcleo (6,8%) y Regulados (6,3%).

 

En despachos gubernamentales hubo enojos par el aumento de la indumentaria durante todo el año (9,9% mensual y 109%), debido a la ayuda que el gobierno les brindó luego de que al irse Cambiemos del gobierno, su situación era desesperante. “Estaban abandonados a su suerte, les dimos crédito subsidiado, restringimos las importaciones y nos pagan aumentando más que nadie (…) en Economía están re calientes”, contó un asesor de un diputado a Urbanave. Desde las empresas alegan que “las restricciones a las importaciones produjeron faltantes de insumos”. Consultado Raúl Sánchez, director de BICE Fideicomisos y miembro del NEP Capital, dijo que “de cualquier forma, aunque pueda existir algún problema puntual de algún insumo, el nivel de aumento no se explica por eso (…) están teniendo en muchos casos ganancias más que importantes y ya es un abuso hacia la gente”.

En tanto, afirmaron que “el arrastre de la inflación, la dinámica de los primeros días de septiembre, y las subas ya fijadas para septiembre, como servicio doméstico, pre pagas, luz y gas, entre otros, anticipan una inflación en torno a 6,3% en septiembre”.

No son pocos los analistas a un lado u otro del Río Bravo, que afirman que lo más preocupante es ese 7,1% en alimentos, pues sumerje aún más a mucha gente y empuja a otros a la pobreza extrema, algo que nunca resulta luego fácil de resolver. Y todas las proyecciones pronostican un 2022 cerrando a un ritmo de inflación que se ubicaría entre el 90 y el 100%. Incluso el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de agosto de 2022, publicado por el Banco Central proyecta una inflación minorista del 98%. Y revisaron sus predicciones para el año 2023, pronosticando un 84,1% (contra 76,5% que esperaban el mes pasado) y 2024, con el 63,1% (contra el 60% de julio)

En el castigado Conurbano Bonaerense, la Canasta Básica de Alimentos (CBA) subió en lo que va del año un 64% en los comercios de cercanía de los barrios populares, llamando aún más la atención las verduras (+90%), los productos de almacén (+72%), siendo el más discreto el precio de la carne (+44%), datos surgidos de una medición de Isaac Rudnik y Juan Fresno, directores del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi). Así, siempre según este relevamiento, los 57 productos de la muestra comparativa de 900 comercios de cercanía en los barrios populares del conurbano bonaerense que conforman la Canasta Básica de Alimentos (CBA) en una familia de dos adultos y dos hijos a fin de 2021 era preciso disponer de $31.849,95 para poder comprar los alimentos esenciales. Ocho meses más tarde, en agosto de 2022 se precisaron para comprar los mismos productos, $52.346,15, o sea un 64% más.

Tampoco el salario fue favorecido. Con una suba del 6,4% en agosto para los trabajadores registrados (ni hablar de los que se hallan “en negro”, pues la situación es peor) los asalariados siguen perdiendo capacidad de compra.

Para septiembre, se están discutiendo medidas com la propuesta por CFK, que pidió una suma fija remunerativa inmediata, mientras que varias organizaciones sociales hablan de un bono además de un aumento para no volver a perder con una inflación que no da tregua.

De este modo, como dijimos, en los primeros ocho meses del año la inflación acumuló un 56,4%, mientras que en los últimos doce meses, la suba interanual alcanza el 78,5%, el valor más elevado desde 1991.

Para septiembre, se espera una inflación minorista del 6,5%, restando ver como funciona la demasiado propmocionada campaña de precios cuidados, programa que hasta el momento no funcionó en la gestión de AF, algo que según nos comentó una fuente de Economía “hay que cambiar el nombre y la forma, además de hacer una app que permita interactuar con el consumidor para agilizar las denuncias. Ya deben haber tomado nota que sin presión y controles, a las grandes firmas les importa muy poco. Como contrapartida estarán los aumentos de las tarifas de energía (gas y electricidad), algo que no está confirmado que vea la luz en septiembre. Lo que si se espera son aumentos en los colegios y el transporte. Y pensar que Macri decía que la inflación no era un problema… menos mal.

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