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Cuando el odio no sabe de límites

por CARLOS CRUZ

Otra vez, los soldados del odio se hicieron presentes en el Parque de la Estación. Esta vez, yodo su veneno recayó en el mural que se estrenó apenas ayer y que había sido realizado con el trabajo de los muralistas, ayudados por vecinxs, muchxs de ellxs voluntarios para hacer la tarea de la que se beneficia toda la comunidad.

Nuevamente los odiadores hicieron de las suyas en el Parque de la Estación, Hace poco, habían destruido a golpes de maza la placa que la Escuela de Cerámica N°1 de nuestra Comuna había hecho junto a lxs vecinxs, como homenaje a las Abuelas de Plaza de Mato, en un hecho cargado del desprecio típico de los negacionistas.

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El sábado durante todo el día y pese al mal tiempo, fueron muchas las personas que se acercaron a la esquina de Tte. Perón y Anchorena (Balvanera) para pintar el mural entre todos los concurrentes que lo quisieran, todo bajo la batuta del Taller Casonero de Murales Comunitarios.

El objetivo era contar la historia y la lucha que hicieron realidad al Parque de la Estación.  en conjunto con el . Un objetivo que fue logrado con el trabajo comunitario tras doce horas de tarea. Un mural de todos y para todos, en el que colaboraron mancomunadamente vecinas, vecinos, niñas y niños, junto a diversas organizaciones culturales, sociales y políticas de la zona. Un acto de profundo amor comunitario que culminó, como si fuera parte de la obra, con la caída del sol. Y una labor con transeúntes y vehículos que se detenían a dar ánimo, o agradecer, o a felicitar a los que trabajaban en el mural, por hacer de esa esquina un lugar más hermoso, más significativo… en síntesis, mejor.

Pero también hubo quien pasó gritando… insultando… agrediendo. Agresión que pasó de lo verbal a la acción ponzoñosa pero a la vez cobarde de los odiadores que trabajan en el anonimato. Lo hicieron con los pañuelos de las Madres (pintándolos), luego con la placa de las Abuelas, destruyéndola y ahora con el mural de un espacio de cultura y esparcimiento para todas y todos los paseantes (sean o no del barrio, o la comuna).

Más allá de las denuncias que seguramente realizaran desde “Vecinos del Parque de la Estación”, es inadmisible que el Gobierno de la Ciudad siga mirando hacia otra parte mientras suceden hechos como los mencionados, algo que se puede solucionar tan solo enviando un par de policías. Exijamos que así sea.

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